Tratamiento con PRP en medicina deportiva

Aplicación del tratamiento con PRP en la medicina deportiva

En 2009, se informó de que el golfista Tiger Woods recibió cuatro inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP) en sus rodillas para estimular la curación de los colgajos de piel tras una operación de LCA. Esta noticia contribuyó a una pequeña oleada de interés por la PRP.

En las últimas décadas, el interés por el tratamiento con PRP para las lesiones deportivas y la curación musculoesquelética ha aumentado de forma espectacular. Desde principios del siglo XX, las clínicas de diferentes partes de Europa, especialmente en España, utilizan la terapia PRP para los traumatizados en la medicina deportiva.

Los futbolistas de la Premier League y hay informes de que los jugadores de los principales clubes han viajado a España para tratar las lesiones deportivas con PRP

La idea de utilizar las plaquetas para el tratamiento no es nueva. Se puede encontrar en la literatura médica. Informes sobre las interacciones entre las plaquetas y los tejidos en la década de 1970. El PRP autólogo fue utilizado por primera vez por los dentistas en la cirugía oral y maxilofacial en la década de 1990. Actualmente se utiliza para estimular la curación de injertos óseos, defectos periimplantarios, injertos de piel y curación de tejidos blandos.

¿Qué es el PRP (plasma rico en plaquetas)?

La sangre es la base de la vida, pero también del sistema inmunitario, y tiene una influencia decisiva en la calidad de vida de las personas

Las palabras "sangre" y "vida" son sinónimos

PRP significa que la concentración de plaquetas en el plasma es mayor que el número normal equivalente de plaquetas que circulan en el cuerpo, pero hay otras definiciones además de ésta. Robert Marx fue uno de los primeros investigadores del PRP en cirugía maxilofacial y definió el PRP como 1 millón o más de plaquetas por microlitro

Otras definiciones incluyen más de 2 a 6 veces la concentración intrínseca. Algunos autores definieron el PRP como la concentración de (sólo) plaquetas en el plasma, excluyendo deliberadamente los glóbulos blancos, ya que éstos pueden ser contraproducentes y provocar un aumento de la inflamación y el dolor. Otros hicieron hincapié en la necesidad de añadir leucocitos al concentrado, ya que participan con los factores de crecimiento de las plaquetas en la regeneración tisular mediada por los macrófagos. La terminología también puede causar confusión

Aunque el término plasma rico en plaquetas es el más utilizado, algunos autores o fabricantes de PRP utilizan términos como suero autólogo condicionado (SCA), plasma autólogo condicionado (PCA) o factor de crecimiento plaquetario (PDGF). Hay sutiles diferencias, pero se trata principalmente de concentrados de plaquetas derivados de la propia sangre del paciente. La naturaleza intrínseca de la composición es uno de los aspectos de seguridad más importantes, ya que se puede excluir la posibilidad de rechazo por parte del paciente.

Las plaquetas desempeñan un papel importante en la reparación de los tejidos dañados. Las partículas alfa de las plaquetas contienen factores de crecimiento con diferentes efectos biológicos. Sin embargo, las diferencias individuales y los diferentes métodos de preparación afectan a las concentraciones absolutas y relativas de estos diferentes factores en el PRP, lo que puede explicar las diferencias en los resultados clínicos. El activador plaquetario, la trombina y el calcio pueden liberar estos factores rápidamente y formar un gel que puede utilizarse para la cirugía abierta, pero no para las inyecciones. El contacto con el colágeno dañado y las plaquetas a través de la señalización de citoquinas también permite una activación más uniforme de las plaquetas, lo que permite aplicar el PRP a los tejidos afectados sin necesidad de activación previa.

El plasma se obtiene por centrifugación, separando los componentes de la sangre según sus respectivos gradientes de densidad.

El núcleo de la centrifugación primaria es la separación de los eritrocitos del plasma, que a su vez contiene plaquetas, leucocitos y factores de coagulación.

Los pacientes y los médicos suelen confundir la terapia de PRP con la de células madre, ya que se trata de una preparación propia del organismo. En comparación con las células madre, las plaquetas sólo pueden sobrevivir entre 7 y 10 días y no pueden multiplicarse porque no contienen núcleos. La incapacidad de proliferar puede reducir el riesgo de carcinogénesis asociado a la terapia con células madre. La terapia con células madre todavía se considera experimental, mientras que la terapia con PRP ha sido la más aceptada y utilizada.

Posibles aplicaciones de la terapia PRP en la medicina deportiva

La gran mayoría de las lesiones deportivas y atléticas afectan a los tejidos blandos y son lo suficientemente graves como para que no sea necesaria la cirugía

Estas lesiones pueden curarse con el tiempo. El tratamiento de este tipo de lesiones suele consistir en el control de la inflamación y el dolor, combinado con fisioterapia para tratar los problemas asociados, como los calambres

Es muy importante que el tejido dañado se cure por sí mismo, dependiendo del ritmo natural de curación del cuerpo. El PRP tiene potencial de curación y ha demostrado ser una opción atractiva para los atletas o para aquellos que quieren acelerar el tiempo de curación.

A medida que un mayor número de adultos y personas mayores se mantienen físicamente activas durante toda su vida, los traumatismos degenerativos y el estrés traumático se vuelven más comunes. La terapia PRP también es una posible solución para este tipo de lesiones.

La terapia PRP también es una posible solución para este tipo de lesiones:

  • Desgarros musculares, por ejemplo: del tabique intermuscular en la parte posterior de la pierna o en el
  • Músculos del muslo
  • Tendopatía de inserción crónica o tendopatía intrasustancia con o sin desgarros:
  • Epicondilitis,
  • Tendinitis rotuliana,
  • Tendinopatía de inserción del tendón de Aquiles,
  • Fascitis plantar.
  • Tendinitis de los músculos rotadores del hombro
  • Degeneración del cartílago y artrosis de rodilla, tobillo y otras articulaciones del
  • Fase inicial
  • Roturas de ligamentos, por ejemplo, del ligamento colateral medial (LCM) de la articulación de la rodilla, del tobillo
  • Aumento postoperatorio de los tejidos blandos
  • Tendón de Aquiles
  • Cápsulas de la articulación del hombro
  • Operaciones de menisco o cartílago para enfermedades articulares degenerativas

Efectos del tratamiento

Efectos clínicos

  • Curación más rápida tras las lesiones deportivas
  • Reducción de los signos y síntomas clínicos de las lesiones deportivas (dolor, hinchazón, enrojecimiento, pérdida de movimiento)
  • Acortamiento del periodo de rehabilitación

Efectos biológicos

  • Activación de los mecanismos celulares de reparación de los tejidos
  • Fomento de la proliferación de fibroblastos, osteoblastos y condrocitos
  • Mejora de la colagenogénesis, la osteogénesis y la angiogénesis

Procedimiento PRP

Gracias a la creciente variedad de kits especializados de PRP/tubos de PRP, ahora es posible realizar este tipo de tratamiento de forma rápida y sencilla en la clínica de principio a fin.

La sangre se administra al paciente por venopunción directamente en un tubo especial de PRP que contiene un anticoagulante aprobado y un gel separador. A continuación, el tubo se centrifuga durante unos minutos en una centrífuga de alta velocidad para separar las células y el plasma. A continuación se extrae el PRP del plasma, aunque los distintos fabricantes de tubos utilizan métodos de extracción ligeramente diferentes. Algunos kits de PRP utilizan la filtración en lugar o además de la centrifugación para producir PRP.

A continuación, el PRP preparado se inyecta en la zona lesionada. En el caso de los desgarros musculares y de ligamentos, se suele realizar bajo control ecográfico u otros sistemas de imagen para garantizar la máxima precisión. Sin duda, se puede conseguir una eficacia óptima con un riesgo mínimo si el PRP se puede administrar con precisión en el lugar de la lesión.

Tratamiento PRP - ejemplos de intervalos

Tratamiento de la epicondilitis ("codo de tenista", "codo de golfista")

4 inyecciones de 2,5 -3 ml de plasma autólogo cada una, con un intervalo de 7 días: inyecciones subperiósticas y en el tejido circundante (preferiblemente con osteoperfacción local)

Estimulación de los procesos de reparación después del tratamiento quirúrgico:

  • Lesiones del tendón de Aquiles (duración del tratamiento: 4 inyecciones de plasma autólogo a intervalos de 7 días, 3,5 ml cada una en el tejido circundante)
  • Manguito rotador del hombro (duración del tratamiento: 5 inyecciones de plasma autólogo a intervalos de 7 días, 3,5 ml cada una intra y periarticularmente)
  • Sutura del menisco (duración del tratamiento: 4 inyecciones de plasma autólogo a intervalos de 7 días, 3,5 ml cada una intraarticularmente).

Riesgos y complicaciones

Las inyecciones de PRP están asociadas a riesgos muy bajos. Los riesgos potenciales incluyen el aumento del dolor en el lugar de la inyección

  • Infección
  • Daño a los nervios o tejidos vecinos
  • Formación de tejido cicatricial
  • Calcificación en el lugar de la inyección

Las contraindicaciones al tratamiento con PRP pueden ser relativas y absolutas, mientras que las relativas son condiciones temporales en las que no se puede realizar la cirugía.

Según los expertos en el campo de la ortopedia y la traumatología, el revolucionario método PRP es el método de tratamiento más eficaz en la actualidad, ya que utiliza las propias células del cuerpo para la regeneración, no es traumático y reduce el tiempo de recuperación del paciente tras las lesiones y las enfermedades crónicas hasta en un 50%

Conclusión

El PRP es un bioestimulante utilizado para la curación de los tejidos. Puede tratar eficazmente las lesiones deportivas, por lo que es cada vez más popular. Los ensayos clínicos realizados hasta la fecha han mostrado buenos resultados, especialmente en el tratamiento de los tejidos blandos, pero se carece de una verificación clínica completa. Los ensayos clínicos siguen en curso. Esta situación puede cambiar en los próximos años. Con el desarrollo de ensayos controlados prospectivos, esta situación puede cambiar en los próximos años. Con el desarrollo de los ensayos controlados prospectivos, esta situación cambiará en los próximos años.

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