PRP en psiquiatría: qué muestra actualmente la investigación sobre depresión y trastornos de ansiedad
Las plaquetas, las señales inflamatorias y los factores neurotróficos son relevantes para la investigación psiquiátrica. Sin embargo, hasta ahora no han dado lugar a un tratamiento con PRP basado en pruebas.
Por qué el tema resulta científicamente interesante
La depresión y los trastornos de ansiedad son enfermedades complejas. El estrés psicológico, las condiciones sociales, los factores genéticos y distintos procesos biológicos pueden interactuar. No existe una única causa universal.
En algunas personas con trastornos depresivos se observan marcadores inflamatorios alterados. Por ello, la investigación estudia si los procesos inmunitarios contribuyen a los síntomas o a una menor respuesta al tratamiento en determinados grupos. Esto no significa que la depresión sea, en general, una enfermedad inflamatoria.
Plaquetas, BDNF y señales inflamatorias
Las plaquetas no solo participan en la coagulación. Almacenan serotonina, factores de crecimiento, BDNF y diversos mediadores inflamatorios. Por ello, desde hace tiempo se estudian como posibles biomarcadores periféricos en los trastornos depresivos.
El BDNF, factor neurotrófico derivado del cerebro, interviene en la plasticidad neuronal y en la función de las células nerviosas. Una parte importante del BDNF medible en sangre se encuentra en las plaquetas. Esto no significa que administrar PRP aumente terapéuticamente el BDNF cerebral.
Lo que se conoce
Las plaquetas almacenan BDNF y otros factores biológicamente activos.
Lo que no se deduce
Que el PRP tenga efecto antidepresivo o ansiolítico, o que alcance concentraciones eficaces en el cerebro.
Qué muestran los estudios en animales — y qué no
Algunos trabajos preclínicos han estudiado el PRP en modelos de lesión neurológica. Un estudio citado con frecuencia utilizó ratas con ligadura experimental del conducto biliar. Este modelo provoca, entre otros efectos, daño hepático, cambios metabólicos y deterioro cognitivo. Tras el tratamiento con PRP se describieron cambios en memoria, apoptosis neuronal y plasticidad sináptica.
Otros modelos animales analizan lesiones cerebrales traumáticas, tóxicas o inducidas por radiación. Estos resultados pueden aportar pistas sobre mecanismos biológicos. No responden a si el PRP es eficaz en depresión primaria, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico o ansiedad social.
Un modelo animal puede mostrar
- si un efecto biológico es medible en principio,
- qué vías de señalización podrían estar implicadas,
- qué riesgos requieren más investigación.
Un modelo animal no puede demostrar
- eficacia clínica en depresión,
- efecto ansiolítico en seres humanos,
- una dosis o vía de administración segura.
La barrera hematoencefálica
Para que los componentes de una preparación de PRP actúen directamente sobre las células nerviosas del cerebro, primero tendrían que alcanzar el tejido diana. La barrera hematoencefálica limita el paso de muchas proteínas y moléculas grandes desde la sangre al sistema nervioso central.
Aún no se sabe:
- qué componentes del PRP podrían llegar al cerebro,
- qué concentración alcanzarían,
- si los posibles efectos serían beneficiosos, nulos o perjudiciales,
- qué vía de administración podría ser aceptable.
El PRP no es una preparación uniforme
Las preparaciones de PRP pueden variar considerablemente según el sistema y el método de procesamiento. Entre las variables se encuentran la concentración plaquetaria, el contenido de leucocitos, los restos de glóbulos rojos, el volumen plasmático y el método de activación.
Por tanto, la investigación psiquiátrica necesitaría primero una estandarización precisa. Sin una composición definida, resulta difícil comparar de forma útil los resultados de distintos estudios.
Variables relacionadas con el material
La sangre inicial, el anticoagulante, el sistema de separación, la centrifugación y la activación influyen en el producto final.
Variables biológicas
La edad, la enfermedad, la medicación y la función plaquetaria individual también pueden modificar la composición.
Sin pruebas sólidas de eficacia en depresión o trastornos de ansiedad
Actualmente no existen pruebas clínicas controladas y sólidas de que el PRP sea eficaz como tratamiento dirigido de un trastorno depresivo o de ansiedad. Por tanto, tampoco hay especificaciones aceptadas sobre dosis, preparación, vía de administración, frecuencia o seguridad a largo plazo.
Las infusiones intravenosas, las aplicaciones intranasales, las inyecciones subcutáneas o las series de tratamiento propuestas libremente no deben presentarse como procedimientos psiquiátricos establecidos.
Qué investigación sería necesaria
Antes de plantear un uso clínico habría que estudiar de forma sistemática los componentes activos, su distribución en el organismo, las posibles estructuras diana y los riesgos.
Qué significa en la práctica el estado actual de la investigación
Las personas con depresión o trastornos de ansiedad no deberían considerar el PRP un tratamiento científicamente demostrado. No debe interrumpirse un tratamiento existente sin asesoramiento médico ni sustituirse por una aplicación experimental.
La valoración médica especializada o psicoterapéutica es especialmente importante en casos graves, recurrentes o resistentes al tratamiento. Ante un riesgo agudo de autolesión o un empeoramiento marcado, se necesita ayuda profesional urgente de inmediato.
Preguntas frecuentes
¿Puede el PRP tratar la depresión?
¿Puede el PRP aliviar los trastornos de ansiedad?
¿Contiene BDNF el PRP?
¿Está reconocida la administración intranasal o intravenosa?
¿Es el PRP seguro por ser autólogo?
Fuentes científicas y guías
Arosio M. et al. Effects of platelet-rich plasma on memory impairment, apoptosis and synaptic plasticity in a rat model of bile duct ligation. Journal of Neuroinflammation, 2021. Abrir fuente
Beurel E., Toups M., Nemeroff C. B. The bidirectional relationship of depression and inflammation. Neuron, 2020. Abrir fuente
Serra-Millàs M. Are changes in peripheral BDNF levels due to platelet activation? World Journal of Psychiatry, 2016. Abrir fuente
Nationale Versorgungsleitlinie Unipolare Depression, Version 3.2. Abrir fuente
NICE CG113: Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults. Abrir fuente