Los desinfectantes sin alcohol suelen ser menos agresivos para la piel y, por tanto, pueden ser más adecuados para las personas con piel sensible. Además, ofrecen la ventaja de no ser inflamables y no desprenden vapores fuertes.
- Compatibilidad con la piel e hidratación
El alcohol puede resecar, irritar o dañar la piel, especialmente cuando se utiliza con frecuencia o durante periodos prolongados. Los desinfectantes sin alcohol suelen ser más respetuosos con la piel e incluso pueden hidratarla. Esto es especialmente importante para las personas con piel sensible, seca o dañada.
- Amplio espectro de acción y efecto a largo plazo
El alcohol tiene un efecto rápido contra muchos microorganismos, pero no puede matarlos o inactivarlos a todos. Por ejemplo, es menos eficaz contra las esporas, algunos virus u hongos. Los desinfectantes sin alcohol suelen tener un espectro de acción más amplio y también pueden combatir estos patógenos. Además, suelen tener una mayor duración de acción que el alcohol, que se evapora o degrada rápidamente.
- Respeto del medio ambiente y sostenibilidad
El alcohol es una sustancia inflamable y volátil que supone un riesgo de incendio y contribuye a la contaminación atmosférica. Los desinfectantes sin alcohol no suelen ser inflamables y son menos volátiles. Por tanto, su manipulación y transporte son más seguros. Además, algunos desinfectantes sin alcohol son biodegradables o proceden de fuentes naturales. Por tanto, son más respetuosos con el medio ambiente y sostenibles que el alcohol.